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Pintura y animación

October 12, 2017

Es una realidad que las películas de dibujos animados han quedado atrás con el desarrollo de las nuevas tecnologías y su repercusión en el campo de la animación. La maestría en el dibujo y el color que caracterizaban las primeras producciones de factorías como Disney han dado paso a las complejas técnicas de modelado digital.

 

Aunque todo avance supone una pérdida de lo anterior también pueden ser inmensas las vías de experimentación que abre y las nuevas perspectivas que ofrece. En el caso que nos ocupa, las nuevas tecnologías no solo están transformando la apariencia de las películas infantiles sino que el hecho de desligarlas del dibujo y de su carácter artesanal está permitiendo establecer nuevas relaciones entre ellas y otras áreas de nuestra cultura visual.

 

Al hilo de nuestro anterior post en el que podíamos establecer lazos significativos entre una película de animación, "Frozen," y un western, "Los tres padrinos," hoy nos detendremos en la primera y en la relación que mantiene con la pintura por las numerosas referencias que hallamos en ella, explícitas o no,  a la historia de la pintura. De hecho, la impresión es tan rica cuando te fijas en este aspecto que cuesta en un primer visionado retener las numerosas escenas o fotogramas que mantienen una relación directa con algunas de las obras o estilos más representativos de nuestra tradición.

 

Una vez nos enfocamos en estas relaciones, las referencias se concretan y definen. Y podemos afirmar  que la película recoge los estilos principales de la tradición artística occidental desde el Renacimiento hasta el Impresionismo. Como hemos podido contrastar extrayendo algunos fotogramas, las referencias a Bellini, Rembrandt o Renoir son algunas de las más representativas que encontramos.

 

 

 

 

Referencias que no son fruto de la casualidad y que aunque no aparecen como carta de presentación de la película, la nutren y caracterizan y, sin duda, son una de las principales fuentes en las que beben sus creadores. De hecho, en la misma película se hace un guiño al espectador sobre este aspecto cuando en una de las escenas principales, uno de los personajes protagonistas, Anna, pasea y baila por una de las salas del palacio en la que se exponen pinturas y se hace interactuar al personaje con las figuras de algunos de los cuadros. Como ejemplo, podemos destacar el momento en el que Anna se funde con el conocido cuadro de "El columpio (1767)" del pintor francés Jean-Honore Fragonard.

 

 

  

Relaciones que no solo nos permiten entender mejor el presente, la relación de la pintura con otras manifestaciones de carácter visual y la idiosincrasia de las películas de animación, sino que podemos trascenderlas de forma didáctica para aproximar a los más pequeños a la historia de la pintura. A partir de sus personajes favoritos podemos introducir al niño en el mundo de la pintura, en el concepto de estilo o en las diferencias plásticas que existen entre unos y otros sin que deje de ser un juego.  Pueden enlazar sus vivencias de ocio y disfrute con la pintura y entender que la cultura no es algo que se encuentra solo en los libros sino que forma parte de la vida y la experiencia diaria. 

 

 

 

 

 

 

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